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UN CELEBRO CUBANO EN LA CAMPAÑA DE BUSH
Por Joaquim Utset/ Periódico
El Nuevo Herald - Edición Abril 11 del 2004
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El Comité Nacional Demócrata reaccionó irritado
calificándolos de un acto desesperado y la campaña
del senador John Kerry aseguró que son ''engañosos'',
pero los anuncios negativos lanzados en tromba por el presidente
George W. Bush en las últimas semanas han conseguido eliminar
prácticamente la ventaja de su rival en las encuestas.
Pocas cosas pueden hacer más feliz a Alex
Castellanos, el cubanoamericano conocido como el padre del moderno
anuncio político negativo, quien forma parte del equipo responsable
de la millonaria campaña publicitaria de Bush que ha dibujado
a su adversario como un amante de los impuestos incapaz de defender
el país.
Agresivo, mordaz y profundamente conservador, las
cruentas batallas políticas como las que van a protagonizar
Bush y Kerry son la especialidad de Castellanos, de 50 años,
quien tiene en su historial algunos de los anuncios más polémicos
de la era de la televisión.
''Alex es brillante'', aseguró a El Nuevo
Herald Donna Brazille, la ex directora de la campaña presidencial
de Al Gore en el 2000. ''El domina cómo colocar el mensaje
en un marco emocional'', agregó.
En un perfil poco halagador, la revista digital
Salon.com lo definió recientemente como ''despiadado, irresponsable
y efectivo'', por crear anuncios ''cáusticos'' o ''engañosos''
que sus clientes en ocasiones se han visto obligados a retirar.
''Me siento orgulloso de mi trabajo'', respondió
Castellanos en una entrevista telefónica desde la sede de
su firma, National Media, en Virginia. ''He cometido errores, pero
siempre he sido más riguroso que el artículo de Salon.com'',
agregó.
Como tantos cubanoamericanos de su generación,
Castellanos llegó a Miami procedente de La Habana en 1961,
a los seis años, acompañado de sus padres y su hermana,
con una sola maleta y $11 en el bolsillo.
Tras renovar su título médico, su
padre trasladó la familia a un pueblo de 900 habitantes de
Carolina del Norte, con una calle principal sin asfaltar, donde
Castellanos se hizo adulto, explicó.
Su formación política se desarrolló
a la sombra del senador Jesse Helms de Carolina del Norte, la revolución
conservadora de Reagan y los conocimientos del legendario estratega
republicano Arthur Finkelstein.
Pero no fue hasta 1990, durante una difícil
campaña de reelección de Helms, que Castellanos entró
en la historia de la política norteamericana.
Con el veterano senador rezagado en las encuestas
detrás de un popular demócrata afroamericano, Castellanos
lanzó un anuncio en el que se veían las manos de un
hombre blanco estrujando una solicitud de trabajo, mientras que
la voz del narrador decía: ``Querías ese trabajo,
pero se lo tuvieron que dar a un miembro de una minoría''.
Sus rivales lo acusaron de apelar a sentimientos
racistas, en un estado con un largo historial de discriminación,
pero Helms consiguió la reelección.
Castellanos defiende el anuncio señalando
que simplemente expresaba su repulsa a las cuotas raciales.
Su estrategia ha provocado polémicas en
casi todas las campañas en las que ha trabajado, incluidas
seis a la presidencia. Su firma se acredita nueve triunfos en contiendas
al Senado y la elección de seis gobernadores.
Obra suya es el famoso anuncio de la contienda
Gore-Bush del 2000 en el que aparecía la palabra RATS, como
parte de la separación en sílabas de bureaucrats,
y otro que posiblemente le costó a Jeb Bush su primer intento
de convertirse en gobernador.
El comercial presentaba a una madre, cuya hija
había sido víctima de un asesinato, acusando al gobernador
demócrata Lawton Chiles de negarse a firmar la sentencia
de muerte del asesino.
En realidad, el caso aún no había
llegado al despacho de Chiles, porque estaba pendiente de apelación.
El dato causó un rechazo contra la campaña de Jeb
Bush, quien poco después perdió la contienda.
Castellanos reconoce que fue un error táctico,
pero aseguró que la acusación se basaba en la trayectoria
del gobernador demócrata, no en el caso en particular.
Pese a que es cotidiano acusar a los anuncios negativos
de degenerar el discurso político, Castellanos los defiende
como parte del proceso.
''Mira las noticias en televisión o los
periódicos, ¿cuántas son positivas? Si uno
quiere luchar por el cambio, tiene que señalar qué
es lo que quiere cambiar. Lo importante es decir la verdad'', agregó.
Para sus amigos y enemigos, la virulencia de los mensajes de Castellanos
surge de su profunda oposición al poder del Estado, por ser
refugiado de un país comunista.
''De lo que se trata es de la libertad, por la
que papá y mamá se sacrificaron. ¿Cómo
la vamos a ceder poco a poco después de tanto sacrificio?'',
se preguntó.

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